¿Qué piensas sobre la adicción?

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Ya sabemos que tener una adicción no sólo perjudica a la persona que tiene dicha adicción, sino que este tipo de conducta afecta a familiares y al resto del entorno más cercano.

También sabemos que el consumo de sustancias legales o ilegales que dañan a la persona que las ingiere, no es la única adicción que conocemos, puesto que el mundo de las adicciones es muy amplio y variado: adicción a sustancias como el alcohol, la nicotina, los psicofármacos, la cafeína, los opiáceos, los esteroides o el cannabis, adicción a la pornografía, el sexo, el juego, la comida, las nuevas tecnologías, las compras, el poder o el trabajo, así como también existen las adicciones emocionales.

La adicción se manifiesta en una conducta que la persona encuentra temporalmente placentera o con la que siente tanto alivio que no puede renunciar a ella, a pesar de la ansiedad y las consecuencias tan negativas que sufre como resultado de ésta.

Mientras exista ansia y sensación de alivio, consecuencias negativas a medio y largo plazo, ignorar necesidades personales y familiares importantes, así como dificultades para renunciar a ella, existe una adicción.

Descubrir la función de la adicción

Descubrir cuál es la principal función que cumple la adicción es una misión compleja, necesaria e importante puesto que de esta forma, se está satisfaciendo una necesidad humana esencial que de otra forma no estaría presente en la vida de esa persona: ¿conoces a alguna persona que haya encontrado en la adicción la posibilidad de aliviar su dolor emocional?

Algunos relatan lo siguiente: «Aunque no lo creas, mi adicción me tranquilizaba porque me servía para escapar del estrés no deseado, de lo que no podía cambiar y de los sentimientos de impotencia». «Me servía para escapar de todos mis miedos. Antes me sentía una persona indefensa, insegura, inferior, inútil y muy frustrada».

También es frecuente encontrar personas cuya adicción les provocaba la sensación de sentirse conectadas o vivas, creyendo que a través de ella lograban tener el control y les daba sentido a su vida. Es posible que plantearse este tipo de cuestiones te cree cierto rechazo o no estés de acuerdo, puesto que las personas estamos condicionadas por lo que hayamos vivido en torno a la adicción y por nuestras propias creencias.

La adicción después del confinamiento

En nuestras consultas, y mucho más después del confinamiento, los psicólogos estamos atendiendo a personas que se han sentido muy desconectadas, con sentimientos de abandono y con necesidad de aislarse aún más, con mucha más ansiedad en estos últimos meses de su vida e incluso experimentando estrés postraumático, así como a personas que están afrontando mucho dolor emocional.

Aunque hay muchos factores que pueden aumentar el riesgo de que una persona tenga una adicción, seguimos comprobando que las personas con un elevado riesgo de adicción siguen siendo las que más han sufrido adversidades durante su infancia. Esto no significa que todas las personas víctimas de eventos traumáticos vayan a desarrollar una adicción, pero en algún caso sí pueden ser más vulnerables y conllevar una mayor búsqueda de conductas de riesgo.

Lo que constituye un factor de riesgo para una persona, puede no serlo para otra, por este motivo no se puede generalizar. Algunos factores de riesgo pueden ser más poderosos que otros, como por ejemplo la presión social. Uno de los factores de protección que puede tener un impacto mayor en reducir los riesgos de adicción es la mentalización adecuada, que promueve el apego seguro, tanto en el niño como en el adulto.

Una meta importante de la prevención de adicciones es cambiar el balance entre los factores de riesgo y los de protección de manera que los factores de protección excedan a los de riesgo.

Desde nuestro compromiso con la psicoprevención, seguimos insistiendo que la Psico-Vigilancia de la Salud es tarea de todos, teniendo que construir un ecosistema de salud en el que haya cada vez más factores de protección y menos factores de riesgo, puesto que aunque la adicción es una conducta nociva muy extendida en nuestra cultura, es una conducta autodestructiva como respuesta frente al sufrimiento o al trauma emocional. RECUERDA, nadie elige sufrir.

“El adicto busca en los lugares equivocados, pero va detrás de algo muy importante, y no podemos permitirnos ignorar el significado de esa búsqueda.” DEEPAK CHOPRA

Por CEDECA Psicología&Neuropsicología&Psicopedagogía&Coaching