¿Cómo solucionar los problemas de integración en niños y adolescentes?

Estando ya a estas alturas de curso, ¿qué tal se habrá integrado mi hijo en su nuevo grupo de clase, en el nuevo colegio o instituto? ¿Qué tal se habrá integrado mi hijo en esta nueva etapa escolar? ¿Qué tal se estará integrando socialmente mi hijo este año con los cambios familiares que se están produciendo? ¿Qué puedo hacer para que mi hijo se integre mejor?

Ahora más que nunca, a todas las personas, familias, profesionales, instituciones públicas y privadas nos preocupa la integración social y la integración escolar.

Cuando leemos la palabra “integración”, puede que se nos venga a la mente la palabra “adaptación”, puede que aparezca la idea de que “integración es lo contrario a discriminación” o podemos pensar en conceptos como “inclusión, igualdad, derechos y oportunidades”. También puede que aparezcan imágenes de colectivos desfavorecidos o una persona con problemas, un niño con alguna dificultad objetiva o diagnosticada, un adolescente con alguna característica observable que le diferencia de los demás, con alguna patología o discapacidad más evidente. Sin embargo, en lo que se refiere al plano emocional, psicosocial, conductual o mental de la persona, nos cuesta relacionarlo con dichos conceptos.

Probablemente a cada uno nos viene una definición, imagen o una creencia muy personal acerca de los conceptos de “Integración Escolar” o “Integración Social”. Desde nuestra disciplina, en términos generales los psicólogos ejercemos un conjunto de acciones de promoción, prevención, diagnóstico y tratamiento, dirigidas a fomentar, restaurar y mejorar la salud de las personas. En concreto, nuestro desempeño profesional y nuestras acciones siempre deben favorecer la integración escolar, académica, familiar, social y profesional de las personas, tengan la edad que tengan, sea como sea la persona, tenga el problema que tenga, “sin etiquetar a nadie”, reconociendo sus valores y su valía como ser humano.

En el contexto escolar o académico, hablamos obviamente de “integración escolar”, ¿en qué consiste realmente?
Hace referencia al proceso de integración del alumnado en el contexto escolar, garantizando el respeto a las diferencias individuales, adaptando y llevando a cabo metodologías activas y criterios de evaluación que favorecen el proceso de enseñanza-aprendizaje, así como iniciativas para su desarrollo socioemocional durante la etapa escolar, tanto en la infancia como en la adolescencia, ofreciendo igualdad de oportunidades, participación, solidaridad y cooperación.

La integración escolar o social de tu hijo no sólo puede depender de los protocolos de integración del propio centro escolar. ¿Cómo se pueden prevenir o solucionar los problemas de integración escolar desde casa?
A continuación, os vamos a ofrecer una serie de recomendaciones, pero cada familia debe escoger aquellas que le sirven y aquellas que no tanto… no pretendemos dar ninguna fórmula mágica que sirva para todos:

  • Lo más importante es que como padres, podáis servir de ejemplo o referente socializador para vuestro hijo en cuanto a la capacidad para adaptarse a los cambios, aunque es necesario reconocer que la resistencia al cambio es común en el ser humano porque somos “animales de costumbres”.
  • Cuando se producen un cambio de etapa o de ciclo, cambio de compañeros de clase, cambio de tutores, etc., la integración escolar es menos traumática y más probable si vosotros la favorecéis con naturalidad, normalizando el cambio y la socialización como algo inherente en la vida, e incluso que permite el desarrollo de habilidades sociales, presenta nuevas oportunidades para el crecimiento personal, ofrece la posibilidad de vincularse con otro tipo de personas de las que aprender, alguien diferente a quien querer, encontrar otras personas con las que relacionarse y no mantener relaciones de dependencia, ampliar su red social congeniando con otros compañeros más afines, etc.
  • Podéis educar a vuestro hijo en Inteligencia Emocional, reconocerle y validarle para que tenga una relación saludable consigo mismo y, de este modo, ayudarle en su proceso de autoconocimiento personal. Esta competencia intrapersonal es esencial para que vuestro hijo pueda relacionarse saludablemente con los demás y, beneficiarse del hecho de disponer de un abanico de recursos personales y herramientas de gestión de conflictos, que le ayuden a resolver situaciones adversas inevitables en el día a día dentro del contexto escolar o social.
  • Es crucial que los padres ajustéis vuestras expectativas y podáis ser realistas, para que vuestro hijo se sienta aceptado de verdad, sin etiquetas, sin descalificaciones, sin comparaciones ni prejuicios, generando así una mayor probabilidad de que desarrolle una buena autoestima y un correcto autoconcepto.
  • También es imprescindible que, desde casa, podáis fomentar y ser un ejemplo de respeto a las diferencias individuales, el autocuidado y el cuidado del otro, el sentido de responsabilidad y tolerancia “cero” a la discriminación, las injusticias, la crítica destructiva, la violencia o el “maltrato”.
  • Posiblemente sea muy necesaria entre vosotros, una comunicación abierta y empática que favorezca la comprensión del mundo que le rodea, darle a vuestro hijo ciertas nociones básicas acerca del comportamiento humano para que pueda comprender a los demás y, de este modo, regular sus reacciones emocionales.

¿Qué puede suceder si mi hijo no logra una adecuada integración escolar o social?
Una integración grupal disfuncional o deficitaria supone una mala experiencia de vida en la infancia o adolescencia de vuestro hijo, que puede acompañarle también durante su edad adulta si el problema no se resuelve precozmente o si no se ataja desde la raíz.

  • Lo más común es que vuestro hijo exprese sus dificultades de integración disminuyendo de repente su rendimiento escolar o justo todo lo contrario, teniendo un expediente académico excelente porque “se refugie en los estudios”.
  • Si la situación no se resuelve a tiempo, puede presentarse un trastorno por estrés, experimentar sintomatología ansioso-depresiva que afecte a los hábitos del sueño o de la alimentación, dolores de cabeza, de estómago… o puede agravarse, derivando en un trastorno de adaptación o de conducta.
  • También es posible que lo que exprese vuestro hijo de sí mismo, refleje una baja autoestima, falta de motivación, sentimientos de inseguridad, falta de autoconfianza, e incluso observéis que mantiene relaciones de dependencia, dificultades para gestionar los conflictos o autorregularse emocionalmente.
  • En ocasiones, hay que tomar medidas para que no se convierta en víctima de un posible acoso escolar, no aumente la búsqueda de conductas de riesgo en la adolescencia y no derive en consumo de sustancias o en fracaso escolar.

¿Cuándo pedir ayuda y cómo pueden ayudarme?
Si has detectado en tu hijo dificultades reales para integrarse, si esta circunstancia le afecta al normal funcionamiento en el contexto familiar, social o escolar, y manifiesta alguno de los aspectos descritos anteriormente, existen varias vías para combatir eficazmente esta situación, pero lo más importante es pedir ayuda y asesoramiento profesional lo antes posible para evitar que el problema se agrave:

  1. Favorecer la comunicación fluida familia-centro escolar, para reconocer precozmente y poner en común las señales que pueden alertar de una dificultad real para la integración escolar de vuestro hijo, así como encontrar las posibles causas de este hecho en dicho contexto que derivan en cambios de actitud, de rendimiento escolar, problemas de conducta en el aula o en el patio, etc.
  2. Acudir al psicólogo, que mediante el asesoramiento más especializado en psicología infanto-juvenil y a través de sesiones individuales, logrará abordar conjuntamente, con eficacia y contando con la colaboración de la familia, las causas que originan las dificultades de integración de vuestro hijo, así como favorecer la adquisición de recursos psicológicos y estrategias de afrontamiento más eficaces en estos casos.
  3. Este abordaje más individual es mucho más eficaz si se acompaña de la inclusión de vuestro hijo en talleres de integración. ¿Qué es un taller de integración? Es un programa de actividades que favorece la integración social de niños y adolescentes, desarrollado por profesionales de la psicología y la psicopedagogía, diseñado específicamente para crear un entorno seguro en el que los menores pueden interactuar con sus iguales, que también sufren problemas similares y, de este modo, adaptarse a la convivencia en grupo a través de dinámicas infantiles o juveniles y juegos de integración, siempre bajo la supervisión constante de un profesional que les va guiando en el desarrollo de sus interacciones, durante las dinámicas orientadas al aprendizaje de estrategias más eficaces para relacionarse e integrarse en el contexto escolar, social o familiar.

La integración que se logra a través de la adopción de estas dos estrategias combinadas (abordaje individual + talleres de integración), favorece además el desarrollo evolutivo y psicológico de los chavales, facilitando siempre la socialización y la incorporación de habilidades socioemocionales, así como los valores necesarios para la vida. De este modo se logra que niños o adolescentes con características particulares, puedan tolerarse, normalizar las dificultades y las diferencias individuales, aceptarse, escucharse, comprenderse, ayudarse, comunicarse de forma asertiva, darse recursos, desarrollar un pensamiento flexible, darse una oportunidad de reparar, tolerar las acciones fallidas y confiar en ellos mismos.

Finalmente, sólo queremos reafirmaros en algo que ya sabéis de sobra… que vosotros sois las figuras más importantes para lograr la integración escolar, familiar y social de vuestro hijo, quienes mejor le sostenéis cuando os necesita, que si aceptáis vuestras propias dificultades o limitaciones, siempre seréis esos padres “imperfectos” y tolerantes a quienes vuestro hijo quiere con todo su corazón, porque le enseñáis que la vida es un camino maravilloso, lleno de oportunidades a aprovechar y obstáculos a superar, en el que siempre va a poder contar con vosotros, acompañándole en este proceso continuo de cambio, de mejora y de aprendizaje.

Artículo redactado por Carmen Prieto Frades en colaboración con Marta Rodríguez Peso

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