Malas Notas ¿Dónde está el problema? ¿Cuál es la solución?

Las malas notas o bajar el rendimiento escolar son, sin ninguna duda, una de las principales causas de conflicto entre padres, madres e hij@s. Es una situación cada vez más difícil de gestionar, tanto desde un punto de vista emocional como desde un punto de vista más práctico “¿Qué puedo hacer?”
Desde que comenzamos a ofrecer nuestros servicios de psicología y psicopedagogía hace ya casi 20 años, hemos ayudado a mejorar los resultados académicos de niños, niñas, jóvenes y adultos con Trastornos Específicos del Aprendizaje, Trastornos por Déficit de Atención y/o Hiperactividad (TDAH), dislexia, retraso madurativo, Trastornos del Espectro Autista (TEA) e, incluso, con Altas Capacidades, entre otros.
Sin embargo, en los últimos años y con mucha más frecuencia, acuden a nosotros familias con hij@s en edad escolar y jóvenes estudiantes porque, a pesar de no tener ninguno de estos Trastornos del Neurodesarrollo, refieren experimentar grandes dificultades de comprensión, concentración, memoria, adquisición de nuevos aprendizajes, falta de hábito de estudio, desconocimiento y dificultades para aplicar las técnicas de estudio, etc.
¿Qué está pasando? Hay quien simplemente se conforma con culpar al sistema educativo, al centro escolar o al profesorado como si fueran la fuente de todos los problemas, pero en realidad no es así. Es importante recordar que el sistema educativo está orientado para la mayoría de la población y el curriculum escolar no puede adaptarse al ritmo de aprendizaje ni a las circunstancias personales de cada estudiante, por mucho que se pretenda.
No se habla tanto de esto, aunque es un hecho investigado y contrastado: “No todos los estudiantes, sean niños, niñas, jóvenes o adultos, tienen el mismo estilo de aprendizaje, ni las mismas estrategias frente al estudio. Además, hoy en día se defiende cada vez más la Teoría de las Inteligencias Múltiples de Gardner, dándose menos importancia al Cociente Intelectual como la única garantía para el éxito académico.
Últimamente estamos comprobando que, muchos chavales en edad escolar, perfectamente capacitados para desarrollar las funciones cognitivas implicadas en el aprendizaje (atención, percepción, memoria, motivación…), no obtienen los resultados académicos esperados, simplemente porque no han dado con el método ni con las técnicas de estudio más eficaces para lograrlo.

Como reza el dicho: “Si juzgas a un pez por su habilidad para trepar árboles, vivirá toda su vida pensando que es un inútil”.

Encontrar el método de estudio más adecuado, el que mejor se adapta a las necesidades del estudiante, no es algo que un niño, una niña, un joven o un adulto pueda hacer de un día para otro. Requiere tiempo y perseverancia, pruebas contrastadas que identifiquen con precisión su perfil atencional y su estilo de aprendizaje, identificar la técnica más eficaz en su caso, la evaluación de la experiencia propia y, en algunos casos, asesoramiento profesional.
Sería lo ideal, pero no todos los estudiantes encuentran su método de estudio antes de comenzar la adolescencia, eso no significa que aquéllos con peores notas sean más torpes, vagos o menos inteligentes, es solo que aún están buscando su método y quizás necesitan que les echemos una mano.
Nadie suspende por gusto, no hay que olvidar la presión, la exigencia, los conflictos y los mensajes que uno escucha cuando saca malas notas: “no te estás esforzando lo suficiente”, “eres un vago y un irresponsable”, “si no prestas atención, nunca vas a aprobar”, “eres un desastre” … Algunas veces, los padres y las madres no logramos gestionar nuestros miedos o nuestras emociones en estas circunstancias, y no conocemos otra forma de expresarle a nuestr@ hij@ la increíble angustia y preocupación por su futuro que nos producen sus resultados académicos, pero es importante que recordemos que, en el fondo, lo natural es que, en edad escolar, busquen complacernos porque necesitan nuestro amor y sentirse valorados.
Entonces ¿qué podemos hacer por ellos? La respuesta es más sencilla de lo que parece, pero no tan fácil de lograr de forma constante, tener paciencia, entenderles, mostrarles nuestro amor, nuestra confianza en sus capacidades, en su potencial y ayudarles a encontrar, lo antes posible, el método de estudio que mejor se adapta a sus necesidades.

Marta Rodríguez, Psicóloga, Coach Educativa y Directora de Cedeca Psicología Moralzarzal.
Marta Molinero, Profesora y Coach Educativa en Cedeca Psicología Moralzarzal.