El gran arte de vivir: planificando el paso del tiempo

Me gustaría empezar lanzando una pregunta, ¿qué os parece esta sensación de “no tener tiempo para perder tiempo”, o aquéllo que a veces decimos “yo ya no estoy para perder el tiempo”. “Tener tiempo… para perderlo es clave”, sobre todo a partir de los 50 años.

De este modo, es acertado tomar la decisión de dejar de ver a las personas que nos hacen algún mal, evitar la compañía tóxica y tratar de hacer lo que nos apetezca. A esta edad tenemos menos miedos, menos vergüenza, menos que perder y más posibilidades de disfrutar de manera correcta y saludable, e incluso reconciliarse con el otro y con uno mismo… si es necesario.

Es importante retomar o conservar lo que le da sentido a nuestra vida, como bailar, practicar yoga, viajar, pasear, leer, pintar, cambiarnos el color del pelo e incluso de peinado. Además, si nos queremos enamorar de nuevo, lo podemos hacer al margen de la presión social o las expectativas de otros… A esta edad es fundamental priorizar los desafíos personales, puesto que ahora sí que disponemos del tiempo necesario para planificar cómo queremos vivir.

¿Cómo podemos conseguirlo? Dediquemos unos segundos antes de contestar…

  1. Reconociendo cuales son nuestros sueños, aquéllos deseos o anhelos que tenemos pendientes de hacer realidad desde hace tiempo. Apuntamos en un papel 3 de ellos y priorizamos.
  2. Teniendo claras nuestras prioridades, estando alineadas con nuestros valores, es adecuado planificar estrategias a nivel individual, de pareja y/o de familia preguntándonos: ¿qué queremos realmente lograr para nosotros y más allá de nuestros propios intereses?, ¿qué vamos a hacer para conseguirlo?, si ya lo intentamos antes, ¿qué es aquéllo que funcionó y qué no funcionó?… pasando por este proceso de “mirada hacia dentro”, podremos hablar más de nuestros proyectos y propósito de vida, en vez de hablar de los demás, de dolencias o desgracias de otros, de revisiones médicas, achaques, medicamentos… así cumplir años será mucho más estimulante y sano en todos los sentidos.
  3. Preguntarnos si nos gustaría pasar a la acción y cumplirlos, asumiendo los pros y contras que conlleva introducir cualquier cambio en nuestra rutina. Apuntamos los pros y contras en un papel y sopesamos…
  4. Reflexionar acerca de ¿y si me quedara un año de vida, qué haría? ¿a qué dedicaría mi tiempo? Nos tomamos unos minutos antes de responder a esta pregunta, tomándola muy en serio… esta es nuestra única vida en un mundo muy necesitado de personas que envejezcan con salud, sintiendo altas dosis de plenitud y contribuyan al bienestar común. En la medida de lo posible, cada uno decidimos cómo queremos vivirla.

¿Ya lo sabes?

Pues adelante, no esperes a mañana y muévete para construir ese proyecto desde la madurez que da el paso de los años, porque la persona que eres, es resultado de lo que has vivido, tus experiencias, lo que has sembrado, lo que te ha rodeado, lo que has construido y lo que has superado… y por lo tanto, estás en disposición de enseñar a otros, ser un modelo a seguir, continuar aprendiendo y dar gracias por TODO lo que has vivido.

Vive en el presente, celebra tu cumpleaños, todos los comienzos, cada estación del año, el año nuevo y la vida hasta el último día.

Artículo redactado por Sara Martínez Montejano