Fases del estrés: ¿sabes en cuál estás tú?

El estrés se inicia ante un conjunto de agentes estresantes que experimentamos como una amenaza para nuestro equilibrio. Es un sentimiento de tensión física o emocional que puede provenir de cualquier situación o pensamiento, que nos causa sentimientos de ansiedad, nerviosismo o frustración.

Para intentar adaptarnos, ponemos en marcha estrategias de afrontamiento, pero cuando no tenemos suficientes recursos o se prolonga demasiado… pasamos por las distintas fases del estrés: La primera es la reacción de “alarma“, en la que nuestro cuerpo se prepara para una acción rápida; cuando la situación estresante se prolonga, entramos en un estado de “resistencia“; por último, cuando no tomamos medidas, llegamos al estado más severo de estrés, la fase de “agotamiento“.

1.En la fase de alarma, el organismo segrega adrenalina, cuya función es la de preparar al cuerpo para activarse rápidamente.

2. El estrés aparece cuando la alteración del organismo se produce de forma crónica. Es el caso de quienes permanecen demasiado tiempo en la fase de resistencia, en la que el organismo compensa los gastos de energía e impide el agotamiento en un intento por retornar a su estado normal, manteniendo las hormonas en alerta permanente (se segregan glucorticoides, catecolaminas, cortisol…). Todo ello afecta al balance homeostático del organismo (nivel de oxigeno en sangre, acidez y temperatura corporal). En esta fase, comienza a producirse el debilitamiento de los sistemas del organismo.

3. En la fase de agotamiento, el organismo pierde su capacidad de respuesta y se agota porque el estado de estrés es muy intenso. La persona afectada ya no puede afrontarlo porque su organismo se colapsa, las reservas psíquicas y biológicas se agotan, aumentando la probabilidad de que la persona desarrolle alguna patología y pierda su capacidad de activación.

¿Cuáles son los síntomas de ansiedad más comunes?

  • Sentimientos de malestar, mal humor, irritabilidad, inquietud, preocupación, inseguridad, tensión, hipervigilancia, infelicidad, pesimismo, sensación de pérdida de control, temor, sentimiento de ineficacia, impotencia, desesperación…
  • Arritmias, presión en el pecho, sudoración, tensión muscular, dolores de cabeza, insomnio, falta de deseo sexual, diarrea o estreñimiento, naúseas, mareos, catarros…
  • Inquietud motora, movimientos repetitivos, tics nerviosos, hiperactividad, dificultades para la comunicación, disminución de la capacidad de concentración, memoria y toma de decisiones, tensión en la expresión facial, consumo de sustancias, trastornos del sueño o alimenticios, tendencia al llanto, morderse las uñas…

Si experimentas con cierta frecuencia, intensidad y duración este tipo síntomas, afectando al desarrollo normal de tu vida, no esperes a que “lo que te pasa se cure solo” o conformarte con “tendré que vivir con ello”. En nuestro centro podemos ayudarte:

Trastornos de ansiedad más comunes que tratamos en CEDECA.

La Eficiencia Psicológica, imprescindible para afrontar situaciones estresantes.

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