¿Sufres tus crisis o las aprovechas? La crisis como momento de crecimiento

Si nos fijamos en el lenguaje popular, el término “crisis” hace referencia a una situación grave que pone en peligro el desarrollo de un asunto, una situación difícil de una persona o cosa… así que desde este planteamiento, la “crisis” es completamente indeseable y temida.

Sin embargo, otros paradigmas científicos como las ciencias de la complejidad, promulgan que las personas están en continua interacción y cambio. Si analizamos el término “crisis” etimológicamente, nos damos cuenta de que el significado original hace referencia a un momento de ruptura, separación, o decisión.

Las crisis se pueden entender como momentos donde se abre una brecha con el pasado, y la persona tiene la oportunidad de gestionar ese cambio mediante la toma de decisiones.

Por lo tanto, si adoptamos esta perspectiva, la crisis pierde completamente el carácter negativo y peligroso, convirtiéndose en una oportunidad para cambiar nuestras vidas… aunque a menudo se dan las siguientes circunstancias:

  1. Las personas viven las dificultades y los cambios con un tremendo terror: Terror a lo desconocido, que nos hace permanecer apegados a una inercia que domina nuestra vida a veces llevadera, o por el contrario, insoportable.
  2. Debido a la vida acelerada, vivida en “modo automático” y a las dificultades para parar, nos es muy difícil concentrarnos en observar cómo estamos.
  3. Ante la falta de costumbre de pararse a tomar conciencia de cómo estamos o cómo nos sentimos, cuando las señales más sutiles pasan desapercibidas, aparecen ciertos síntomas donde el organismo se hace más presente y demanda más nuestra atención: nerviosismo, inquietud, irritabilidad, cansancio, falta de concentración, etc.

¿Cómo reaccionar para superar una situación de “crisis”?

  • Tomar conciencia de que la situación rutinaria que estamos viviendo, no va bien.
  • Actuar y poner en marcha el proceso de cambio antes de que sea demasiado tarde, es decir, detectar la crisis a tiempo: es la principal capacidad para lograr una adaptación saludable al medio.
  • Si la crisis nos hace sentir “paralizados” o nos desborda, comenzar un proceso terapéutico.

¿Qué conlleva comenzar un proceso terapéutico en una situación de “crisis”?

  • Nos damos el espacio para “interrogar a nuestros síntomas” e interrogarnos en relación a ellos.
  • Acompañado por el profesional, la persona puede comenzar a localizar y descubrir “qué cosas no están en su sitio”, desde un espacio seguro.
  • Una vez detectado el problema, la persona debe decidir cómo quiere responder o reaccionar.
  • En el proceso de toma de decisiones, que es fundamentalmente personal, se estimula el derecho a la libertad de que la persona escoja el rumbo que quiere tomar, poniendo en tela de juicio expectativas, roles adquiridos, legados familiares o proyectos previos.

No podemos negar que estamos en constante evolución, y tanto nosotros mismos como nuestras circunstancias van cambiando a lo largo de nuestra vida. Es por ello, por lo que debemos convertirnos en gestores de nuestros cambios, y las dificultades verlas como oportunidades.

“Todo cambia, todo está en movimiento y nada dura eternamente. Cuando desciendo al río por segunda vez, ni yo ni el río somos los mismos”. Heraclito

Por ello, desde CEDECA, queremos ofrecer un espacio seguro para el cambio, con profesionales cualificados y con amplia formación y experiencia que podrán acompañarte. Y tú ¿sufres tus crisis o las aprovechas?

Artículo redactado por Samuel Fernández-Salinero.