Las etiquetas son limitantes: ¿somos tan distintos?

Hace ya unos cuantos años asistí a una formación organizada por la Universidad Camilo José Cela, en la que se hablaba acerca de las capacidades y, aunque no me guste emplear esta palabra, “discapacidades de las personas”. Era la primera vez que escuchaba las palabras “diversa, diversos o diversidad funcional” refiriéndose a personas que previamente habían sido llamadas discapacitadas físicas o psíquicas… fue entonces cuando mi mentalidad y mi desempeño profesional cambió de forma radical.

Hasta ese momento, realizaba las denominadas Terapias Asistidas con Animales (TAA), valiéndome del apoyo de perros y caballos como herramienta principal. A través de este tipo de tratamiento terapéutico, se lograban mejorar los procesos cognitivos y motrices, pero con esta forma de proceder “me veía obligado” a etiquetar a cada participante por cada patología que estaba sufriendo. Entonces me di cuenta de la necesidad de cuestionarme a mi mismo, así como el lenguaje que estaba utilizando en mi día a día con las personas… discapacitados, terapias, animales como herramienta, tratamiento terapéutico… De este modo, hace unos años decidí cambiar mi forma de entender mi profesión. Discapacitados NO… son personas que se comportan de forma diferente, diversa, tal y como somos todos: somos diferentes, somos diversos, con nuestras fortalezas y nuestras debilidades.

Por ejemplo, ¿una persona que utiliza gafas o lentillas porque tiene miopía, creéis que se le etiqueta como discapacitado? Seguramente ninguno pensamos que esta persona ES UN MIOPE o un discapacitado, sin embargo con la ayuda de gafas o lentillas, puede tener una capacidad mejorada para que logre adaptar su visión todo lo que es posible.

La cuestión radica en que hay que resistirse a encasillar, definir y limitar a otros seres humanos, porque no somos tan distintos y somos mucho más que una simple definición.

Los cambios más duraderos y efectivos son los más sutiles y con una firme convicción detrás: comencé a utilizar el término “diversidad funcional”, cambié “terapias con animales” por “Talleres para el Desarrollo de la persona”, dejé de referirme a “animal como herramienta” llegando a considerar “el animal como vínculo y nexo de unión” entre los participantes y el principal colaborador para conseguir los objetivos fijados, dejé de utilizar “tratamiento terapéutico”, y pasó a ser una actividad lúdica-deportiva y más estimulante.

Este sutil cambio conceptual y de mentalidad fue crucial en mi trayectoria profesional, porque a raíz de ahí todo empezó a rodar de manera distinta. Los niños y adultos participantes se integraban aún más en las actividades propuestas, aumentando así su nivel de satisfacción y motivación de logro de los objetivos marcados, teniendo siempre presente tanto el proceso cognitivo o motriz como las competencias inter o intrapersonales a desarrollar.

Etiquetar es limitante. Todos somos diversos, por este motivo ninguno de los profesionales que trabajamos en Centro CEDECA etiquetamos a nadie, la meta es trabajar en distintos niveles para conseguir la máxima integración, adaptación y bienestar posible de la persona.

Artículo realizado por Juan Carlos García, Instructor-Profesor de Guías Caninos y adiestrador de perros en sus distintas especialidades, realizando labores de corrección de conductas y preparando perros para personas con diversidad funcional.