¿Qué es educar en el asombro?

Es un libro y a la vez una filosofía de vida… ¿¿¿ te animas a profundizar en ella???

La autora es Catherine L´Ecuyer y nos da las claves para entender por qué los adolescentes, y también los adultos, se muestran a veces tan aburridos y desmotivados con el aprendizaje. En CEDECA también promovemos el Desarrollo de la Competencia para Aprender a Aprender, cuestionamos estereotipos, alentamos a la persona a que supere los “techos de cristal” autoimpuestos o haga frente a los “saboteadores” que le impiden progresar. Por este motivo, nos gustaría compartir contigo algunas ideas que nos ha inspirado la filosofía de “Educar en el asombro”.

Entre otras, la asignatura pendiente de los educadores es la desmotivación de los estudiantes hacia el aprendizaje. La mayoría sienten suya la responsabilidad de captar su atención en el aula, de manera que favorezca la adquisición de conocimientos a través de metodologías innovadoras, con la pretensión de “engancharles” a través de contextos y recursos más estimulantes, utilizando herramientas tecnológicas, creativas, gamificación, clases invertidas, escape room, etc.

También algunos adultos insisten en que se adelante el ritmo de aprendizaje de sus hijos/as, haciendo lo posible por resolver todas sus dudas e incluso se anticipan a las que aún no se han planteado, pretendiendo llenar los vacíos que puede generar el hecho de que aparezcan dudas o se cuestionen el mundo, sin dejar que, de manera natural, el niño o la niña los llene por sí mismo. El adulto no es consciente de que actuando así, puede llegar a bloquear su capacidad de asombro y el deseo por descubrir. 

¿Sabías que nacemos con una motivación interna natural que nos mueve hacia el aprendizaje? ¡¡¡Date cuenta!!! La mayoría de los niños y las niñas tienen un gran sentido del asombro y se plantean preguntas de auténticos filósofos, es decir, cuando les surge una duda de manera espontánea, intentan resolverla utilizando esa motivación natural.

Los entornos familiares donde suele manifestarse una elevada desmotivación hacia el aprendizaje por parte de los/as hijos/as, se caracterizan por ser hogares donde se aporta demasiada estimulación o justo todo lo contrario, sólo se ofrecen recompensas materiales por los logros alcanzados o se amenaza con retirar la motivación externa o extrínseca (castigarle sin consola, móvil, cumpleaños, viaje, extraescolar…). 

¿Cuáles pueden ser las consecuencias?

  1. El niño o la niña no necesitará buscar en su interior su propia motivación hacia el aprendizaje (motivación intrínseca), por lo tanto, existe el riesgo de que su propio desarrollo académico, personal o socioemocional dependa de lo que suceda fuera de él/ella, perdiendo autonomía y autocontrol.
  2. Cuando sea adulto, se movilizará principalmente por recompensas externas: recibir regalos o incentivos, viajes, tener pareja, un coche, una casa, un sueldo…pero corre el riesgo de no enfocarse hacia su propio desarrollo personal o profesional basándose en el verdadero deseo de aprender, de evolucionar, de entender y mejorar el entorno que le rodea.

Educar en el asombro consiste en respetar la libertad interior de los más pequeños, contando con ellos en el proceso educativo, respetando sus ritmos, fomentando el silencio y el juego libre, respetando las etapas de la infancia…sin saturar los sentidos. Entre todos los que tenemos la responsabilidad de educar, basemos cualquier proceso de enseñanza-aprendizaje en una relación de apego, motivadora y colaborativa, sin olvidar que somos seres sociales, y, aunque la pantalla es una herramienta más de aprendizaje con ventajas educativas, la calidez humana, las emociones y el afecto en el proceso de asimilación y consolidación de lo aprendido, son irreemplazables.

Os dejamos un vídeo para que conozcáis algo más acerca de este tipo de filosofía y su autora, pero como su propia teoría indica, es mejor acercarse al libro para reflexionar, sacar nuestras propias conclusiones y hacer nuestro el aprendizaje.

Artículo redactado en colaboración con Ana Calle Romero, psicóloga general Sanitaria, Máster de Psicología Clínica por la UDIMA, Máster de Orientación Educativa por la Universidad Rey Juan Carlos y Máster de Justicia Restaurativa por la Universidad de Ginebra (Université de Gèneve).