SE BUSCA: ¿Quién es el mejor “entrenador emocional”?

Estar a estas alturas del curso escolar puede generar mucha ansiedad y nerviosismo a nuestro/a hijo/a… pero también a nosotros. ¿Se puede superar el segundo trimestre sin tanta angustia por las calificaciones finales?

Pero ¡¡¡cómo no va a ser estresante!!! si vivimos todo el tiempo anticipando situaciones que nos pre-ocupan antes de que hayan sucedido: las notas de final de curso, los exámenes de recuperación e incluso el lugar en el que vamos a pasar las vacaciones de verano.

Como aún estamos a tiempo, queremos pedirte algo… si vuelves unos años atrás, cuando eras niño/a, ¿recuerdas qué sentías a estas alturas de curso? ¿de qué tenías muchas ganas? ¿tenías algún miedo? ¿qué pensamientos te rondaban? A lo mejor sentías cierta ansiedad por cómo ibas a terminar el curso, por cómo te sentías en tu grupo de amigos/as, el cambio de grupo de clase, el cambio de etapa, qué profesores te iban a tocar, si el siguiente curso iba a ser complicado… ¿cómo y a quién expresabas estos pensamientos y esta complejidad emocional que sentías? Probablemente muchos de estos sentimientos no los expresabas directamente a nadie, pero sí lo hacías de forma indirecta porque te daba vergüenza hablarles a tus amigos y a tus padres acerca de tus miedos…

Los padres “de los que íbamos a EGB”, no eran tan conscientes de la importancia de la Educación Emocional en la infancia y adolescencia, pero nosotros sí.

Y ya volviendo a tu rol de padre o madre, en varias circunstancias habrás escuchado “no quiero ir al colegio, estoy cansado/a, me da pereza. No quiero hacer más exámenes, estoy harto/a. Ya sólo quiero ir para ver a mis amigos/as”, a lo que a veces los padres o las madres responden “Venga ya, pero si tampoco estás estudiando tanto, pero mira que eres vago/a. Espabila ya de una vez que te va a “pillar el toro”, que en la vida no puedes hacer lo que quieres, sino lo que debes. Tendrías que estudiar más y dejarte de chorradas. Ya no queda nada para el final de curso, así que te aguantas porque yo tampoco quiero ir a trabajar todos los días. Es lo que hay”.

¿Somos realmente conscientes de las consecuencias que tiene en nuestro/a hijo/a la forma en que nosotros encaramos el curso escolar? ¿Sabemos cómo repercute en él/ella la negación de sus sentimientos en ese momento o pretender que sientan algo diferente? Podrás pensar, ¿pero no se le está dando demasiada importancia a los sentimientos de los hijos/as? Cuando yo era pequeño/a iba al colegio, obedecía a mis padres, acataba las normas…
Sólo queremos que sepas que cuando esta desconexión en el plano emocional es la pauta que se repite en el tiempo, los/as hijos/as aprenden que esas experiencias emocionales no son validadas, ni tenidas en cuenta por el mundo adulto. Por este motivo, te animamos a que este no sea tu caso ni el de las personas de tu entorno. Aprovecha a Educar con Inteligencia Emocional, en lugar de convertir este período escolar en algo “estresante, invadido por la queja o demasiado tenso” o, todo lo contrario, anulando los sentimientos involucrados.

Hay algunos/as niños/as que viven esta situación de presión por aprobar o sacar buenas notas con mucho estrés, porque consideran que no tienen los recursos necesarios para superarla o porque creen que van a “sufrir” algo que no se pudo resolver el trimestre pasado, etc. Los síntomas que se enumeran a continuación no son exclusivos del estrés escolar, pero sí pueden servir como señales a tener en cuenta por los padres y las madres a la hora de pedir orientación profesional: irritabilidad, cambios en hábitos alimenticios o de sueño, somnolencia, apego exagerado, tristeza, bajo rendimiento, cambios de conducta, aislamiento, dolores de cabeza o estómago

Es necesario identificar A TIEMPO las situaciones de estrés escolar para así evitar posibles trastornos emocionales que pueden desencadenar problemas de conducta, bajo rendimiento, tristeza, depresión…

Queremos que deje de “estar de moda” entre los adultos la queja constante, vivir invadidos por el estrés y la preocupación constante, y, sabiendo que nosotros somos el principal modelo que imitan, protejamos de verdad el plano emocional de los más pequeños, conversando acerca de aquello que les está pasando, lo que les preocupa, sus problemáticas escolares, lo que les da miedo, conocer sus creencias y sus verdaderos sentimientos.

Para este segundo y tercer trimestre de curso, cambia tu perspectiva, introduce la Educación Emocional en tu hogar y atrévete a ser el/la mejor entrenador/a emocional para tu hijo/a: