¿Qué es la Psicología Positiva?

En los últimos tiempos, hay una cierta tendencia a dar por válidas las terapias alternativas y al pensamiento positivo como algunos de los mejores remedios para resolver nuestros problemas psicológicos o emocionales. Hay una creencia muy extendida: “todo te va a ir bien y tu situación mejorará, sólo necesitas creértelo de verdad, pensar en positivo y, además como el tiempo lo cura todo, tu anhelo de ser feliz se hará realidad”.

Si miras a tu alrededor, ¿no te da la sensación de que el estado de bienestar de las personas en la actualidad está lejos de lograrse, aunque proliferen este tipo de tendencias? Constantemente nos inundan mensajes del tipo: “todo te va a ir bien si lo deseas realmente o si lo visualizas en tu mente”, “logra lo que te propongas, porque tú lo vales”, “supera tus límites y alcanza la felicidad”, etc. Algo que también llama la atención son las secciones de autoayuda de las librerías, que rebosan de libros que supuestamente nos cambian la vida, nos gusta leer mensajes positivos en tazas, en las agendas, a través de las redes sociales, validando los mensajes de los “influencers”, quienes nos cuentan paso a paso qué hacer para ser felices, porque ellos ya lo han conseguido.

¿Realmente es posible que las personas consigamos la felicidad que deseamos a través de este tipo de recursos? Y tú personalmente, en algún momento, ¿te has preguntado si existe alguna corriente actual de la Psicología que pueda ayudarnos a conseguirla?

Dentro de la Psicología encontramos diferentes corrientes: psicología cognitiva, psicología evolutiva, psicología emocional, psicología humanista… y también psicología positiva. La Psicología Positiva, con Seligman a la cabeza por ser considerado el padre de esta corriente, centra su interés en el bienestar humano, en estudiar aquello que es bueno en la vida, se nutre de la psicología tradicional cuyo interés principal es aquello que nos crea malestar o sufrimiento.

Además de prestar atención a los problemas humanos más comunes, pone el foco en el bienestar y en cómo conseguirlo, pero sin recetas mágicas.
Si con la psicología tradicional se pueden eliminar o aliviar los síntomas, abordar satisfactoriamente los problemas socioemocionales, de conducta o relacionales a través de una intervención llevada a cabo por psicólogos clínicos o Psicoterapeutas Habilitados por Sanidad, con la psicología positiva, los psicólogos formados en esta corriente, ayudamos a las personas a aprender a vivir una vida que merece la pena ser vivida, el foco es diferente en función de lo que la persona necesite.

Para poder beneficiarnos de la Psicología Positiva, no necesariamente tenemos que presentar un problema porque, ¿quién no se ha sentido alguna vez poco realizado o no acaba sintiéndose todo lo feliz que le gustaría, aunque considere que tiene razones en su vida para estarlo? Salvo que detrás hubiera algún síntoma depresivo, sería esa frase que nos decimos: “tengo todo, no tendría que quejarme… pero no llego a sentirme feliz”.

La Psicología Positiva, como el resto de las áreas que abarca la Psicología, también se basa en el método científico por lo que las técnicas y ejercicios que emplea han demostrado su eficacia, por eso no hay que confundirla con esta moda actual de “piensa en positivo y repite diariamente este mensaje como un mantra”, pues por sí sola, la técnica de las auto-instrucciones (darnos a nosotros mismos una serie de pautas-guía), sin un contexto personal y sin trabajar otros aspectos de la psique humana, realmente no resulta eficaz.

¿Qué puedes hacer entonces para cultivar la felicidad?

  1. El primer paso es que puedas dejar de ver la felicidad como una meta: seré feliz cuando consiga este trabajo, seré feliz cuando me compre una casa, seré feliz cuando encuentre pareja, seré feliz cuando…
  2. El segundo paso sería considerar la felicidad como un continuo, como una escalera donde a veces estás más arriba y otras más abajo, es tomar conciencia de que la felicidad es un proceso y no un fin en sí mismo.
  3. El tercer paso sería trabajar tus fortalezas, para incrementar tu bienestar psicológico a través de una serie de ejercicios.
    Por ejemplo, una de las fortalezas es el humor ante los propios contratiempos de la vida cotidiana.
    Otra fortaleza podría ser el manejo emocional. Por pura supervivencia, el ser humano está programado biológicamente para “ver el vaso medio vacío”, atender a los aspectos amenazantes, peligrosos, perjudiciales o negativos. Por este motivo, a las personas nos cuesta prestar más atención a las emociones positivas. Sin embargo, existen algunos ejercicios desde la Psicología Positiva que contribuyen a modular este impulso de supervivencia más primitivo, que en ocasiones no nos permite alcanzar el estado de bienestar deseado.

A continuación, os dejamos algunas preguntas de reflexión: ¿es lo mismo no tener problemas que ser feliz? ¿Cuáles son los mecanismos de la felicidad? El optimismo y la salud: ¿cuál es la causa y cuál es la consecuencia?

Por Isabel de Luis en colaboración con Marta Rodríguez Peso.