Todos los besos y abrazos del mundo, lo único que de verdad necesita es tu amor.

No te sientas culpable por no poder darle el pecho.

Hoy día se habla mucho de la importancia de la lactancia y lo fundamental que es para los bebés.
Sin embargo, a muchas madres se les dificulta este proceso por un motivo u otro, acarreando una profunda culpabilidad de cara a su bebé y una enorme frustración en su rol de madre.
Pero aquí viene el gran consuelo.
La lactancia va mucho más allá del mero hecho de alimentar: Es una forma de amar y de cuidar.
La leche materna no es sólo alimento, sino sobre todo amor, comunicación, sostén, presencia, cobijo, calor, palabra, sentido…. y esto toda madre puede darlo, independiente de su condición física.
Los bebés no crecen sólo por la cantidad de leche que ingieren, sino también, -y sobre todo- por el contacto emocional con sus progenitores. Para ello es necesario una emoción disponible, no sólo el cuerpo físico que nutre.
Un abrazo, una caricia, un mimo, un beso… son sencillos gestos cotidianos que hacen que nuestro bebé sonría feliz.
Tener un contacto afectivo, cercano y sincero con nuestros bebés, hacer que se sientan verdaderamente amados, no solo les hace sentir seguros, protegidos y comprendidos, además mejora su autoestima y permite que se desarrollen rodeados de emociones positivas.
Crecer es también nutrirse en el amor.

Por Mariana Cortines
Psicóloga General Sanitaria