¿Son cosas de la edad? El Deterioro Cognitivo Leve en el adulto mayor

¿Son cosas de la edad El Deterioro Cognitivo Leve en el adulto mayor. Cedeca Neuropsicología Moralzarzal

Es posible que de un tiempo a esta parte estés viendo a tu familiar ya mayor algo más torpe, con dificultades para acordarse de las citas médicas, perdiendo algunos objetos cotidianos o teniendo que pensar mucho para encontrar la palabra que encaje con lo que realmente quiere expresar.

Hasta ahora podrías pensar que estos «despistes son cosas de la edad”, pero puede que te esté preocupando cada vez más y necesites buscar ayuda profesional. El neuropsicólogo te hablará probablemente del Deterioro Cognitivo Leve (DCL).

La prevalencia de Deterioro Cognitivo Leve es de 9.6% en la población española de mediana y avanzada edad, con tasas más elevadas en edad avanzada y mujeres. La depresión, la diabetes, un bajo nivel de actividad física y alteraciones del sueño se relacionan significativamente con mayor presencia de DCL. Se espera que la incidencia de demencia aumente drásticamente en los próximos años… (Tesis: Deterioro cognitivo leve y reserva cognitiva en una muestra representativa de la población española. Autores: Elvira Lara)

¿Cómo puedo saber si mi familiar padece el Deterioro Cognitivo Leve (DCL)?

El DCL es un estado pre-demencia, es decir, que la persona que lo padece no reúne aún los síntomas suficientes para diagnosticarle algún tipo de demencia, pero sin embargo sí encuentra dificultades en el funcionamiento de su vida cotidiana.

La sintomatología propia del DCL puede asustar a las familias, ya que recuerda demasiado a ciertas enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer, sin embargo, el diagnóstico de DCL no implica que vaya a sufrir una demencia grave sí o sí.

El DCL significa que la persona puede mantenerse con los déficits actuales o bien que tenga mayores posibilidades de desarrollar una demencia.

Algunos de los síntomas más comunes del DCL a los que puedes estar atento/a son: tener olvidos frecuentes, cambios de humor, desorientarse en algunas ocasiones, «hacerse un lío» con las pastillas, el dinero o las citas médicas…

¿Si mi familiar padece DCL implica que se va a volver dependiente?

Padecer DCL no significa que tu familiar se vuelva dependiente, ni mucho menos, puesto que es posible que sea capaz de cuidar de sí mismo/a y realizar sus actividades habituales sin ayuda.

Actualmente las demencias no tienen cura, pero sí podemos tratar de retrasar su aparición. ¿Cómo se puede retrasar la aparición de una demencia?

  1. Facilitarle tanto la vida a la persona afectada puede ser contraproducente: Con nuestra mejor intención, si intentamos facilitarle la vida a la persona afectada haciéndolo casi todo por ella, este tipo de «sobreprotección» puede resultar contraproducente. La persona se puede llegar a acomodar tanto a que se lo hagan casi todo, que se instale en una «zona de confort» que implique una falta de esfuerzo por lograr un envejecimiento activo, dejando de asumir su propia responsabilidad de preservar su salud física y mental. Como consecuencia de ello, el cerebro tiende a debilitarse -es la «pescadilla que se come la cola»-, entonces, la persona no tendría la suficiente motivación por alcanzar la autonomía y la independencia necesarias para valerse por si misma, aumentando así la probabilidad de padecer un DCL. Esto también se debe aplicar a las personas que se encuentren en los estados iniciales de la demencia.
  2. Es importante promover que la persona afectada tenga motivación por cuidar su cerebro como parte importante de su cuerpo, es decir, que permanezca activa y trate de continuar haciendo su vida tal y como lo ha hecho siempre. Si necesita ayuda se le ofrece, por supuesto, pero es importante que sea la persona afectada la que finalice las tareas, mantenga un estilo de vida saludable, haga ejercicio todos los días y lleve una dieta equilibrada. Aunque a ciertas edades nos pueda parecer menos relevante, el componente social es fundamental. La persona ha de reunirse con amigos y familiares así como participar en actividades lúdicas: salir al cine, al teatro, ir a museos, pasear, etc. Por ejemplo, quedarse en casa encerrado viendo la tele es muy negativo para la salud de la persona ya que se aísla, su estimulación disminuye y puede llegar a deprimirse. Es un buen momento para retomar algún hobbie olvidado.
  3. Debemos tratar de que la persona afectada se sienta útil, para ello se pueden asignar pequeñas tareas. Por ejemplo: en una reunión familiar ser la persona que reparta las bebidas, poner la mesa, etc.
  4. Por último, es recomendable la estimulación cognitiva para reforzar la Reserva Cognitiva (ver artículo anterior): consiste en realizar ejercicios o tareas enfocadas a activar y estimular las funciones cognitivas de la persona con el fin de preservar y prevenir el deterioro de las que están intactas y tratar de frenar el avance del deterioro de las funciones que se han visto disminuidas. Los neuropsicólogos están formados en el funcionamiento cognitivo, afectivo y social del cerebro, por ello son los profesionales indicados para llevar a cabo una correcta estimulación.
  5. Desde el ambiente familiar se recomienda jugar con diferentes juegos de mesa (cartas, dominó, parchís, memory, etc.), ya que con este tipo de juegos se pueden estimular algunas funciones como la atención y la memoria.

En definitiva, se trata de que las personas mayores, con o sin diagnóstico de DCL, estén activas y traten de ejercitar sus funciones cognitivas, así como mantener buenas relaciones sociales que brinden una calidad de vida tan buena como sea posible.

Artículo redactado en colaboración con Irene Marivela, Neuropsicóloga y Psicóloga General Sanitaria del equipo de Cedeca.