«Loot Boxes», una autopista peligrosa hacia los juegos de azar

Entre la población más joven, es frecuente darse cuenta de la huella que están dejando los personajes de los distintos videojuegos, con los que se identifican y disfrutan.

El mundo gamer tiene sus ventajas y sus inconvenientes. Parafraseando a Sully, el compañero de Drake en la aventura de “Uncharted 3”: «No elegimos como empezamos en esta vida. La verdadera grandeza es que hacemos con lo que nos toca». Y de esto se trata el presente artículo, de lo que a tu hijo le toca o desea que le toque a través de las «Loot Boxes».

Autopista hacia los juegos de azar

Como habrás podido leer en el anterior artículo, este tipo de «cofres botín» en combinación con otros factores, puede dar lugar a algo más peligroso. Consideremos lo siguiente:

  • Las Loot boxes se basan en programas de refuerzo variable (como ya os hemos contado).
  • Los videojuegos suelen ser juegos de acceso gratuito o a muy bajo coste, y las loot boxes son de fácil acceso tanto para adultos como para niños.
  • Las “loot boxes” suelen tener un precio muy bajo (se suele hablar de microtransacciones).
  • El esfuerzo para conseguir la “loot box” jugando es mucho mayor que el de tocar un botón para comprar muchas de ellas.

Esta combinación de factores crea una gran autopista que facilita el camino hacia problemas de conducta relacionados con los videojuegos, y existe ya un gran número de estudios que incluso relacionan de alguna manera estos mecanismos con la aparición de problemas con los juegos de azar. (Books & Clark, 2019.; Castillo, 2019.; Drummond et. al., 2020.;Drummond & Sauer, 2018.; Zendle, Meyer & Over2019.; Zendle & Cairns, 2018).

La cuestión adquiere mayor importancia cuando se trata de población muy joven, que crece y convive con este tipo de programas de reforzamiento, estímulos y maneras de comportarse a diario hasta que los normaliza y se familiariza con ellos,  siendo aún más difícil aprender a relacionarse de manera sana con este tipo de juegos.

Aunque no es necesario alarmarse en exceso, pueden darse situaciones dantescas en las que adolescentes gastan grandes sumas de dinero en este tipo de microtransacciones.

Existen multitud de ejemplos, como el caso de un joven británico que gastó los ahorros de su madre en el FIFA, este niño que realizó más de 80 compras en 3 días, o este joven que gastó 1200 euros en Fortnite, entre muchos otros (basta con teclear en google).

Para hacernos una idea, se estima que en 2018 la industria de los videojuegos generó alrededor de 30 mil millones de dólares a través de las compras de estas “cajas botín o Loot Boxes” (Juniper Research, 2018). No es de extrañar que España y otros países (como por ejemplo Bélgica y Holanda) traten de regular de alguna manera este tipo de transacciones, que se consideran cada vez más como una “puerta de acceso” a los juegos de azar.

¿Qué puedo hacer?

Si eres padre o madre y esto te preocupa, tienes varias opciones.

  1. La primera y más evidente es limitar las opciones de pago. Cada juego tiene su sistema de transacciones, y es aconsejable conocer cada uno de ellos para limitar los métodos de pago que se le asocian (ya sean tarjetas de crédito, débito, paypal, etc).
  2. También es aconsejable explorar y familiarizarse con los diferentes sistemas de control parental disponibles en cada dispositivo o consola, que permiten establecer distintos límites (horarios, transacciones, juegos con límite de edad, etc).
  3. Descubrir e informarse en cada uno de los dispositivos o juegos, ya que cada uno dispone de mecanismos de control diferentes. Aquí tienes algunas indicaciones para orientarte en las principales consolas.
  4. Una muy buena opción combinada con las anteriores, es hablar con tu hijo/a, mostrando un interés real en lo que consigue a través del juego, qué le motiva, por qué le gusta tanto, etc.
  5. También puedes explicarle en qué consisten estas loot boxes y las consecuencias de un uso. Puede que pienses que prohibirles el acceso es la opción más segura y fácil, pero considera que tarde o temprano tendrán acceso a ellas. Puede ser una ocasión estupenda para desarrollar repertorios de comportamiento más adecuados, siendo muy conscientes de las ventajas y los riesgos de los videojuegos. De esta manera pueden aprender a utilizarlos de una manera saludable a largo plazo.
  6. Si consideras que puede tratarse de un problema (ya sea en niños o adultos) y tiene consecuencias en el día a día, no dudes en solicitar ayuda psicológica.

«No puedes deshacer lo que ya has hecho, pero sí puedes enfrentarlo» (Frank Coleridge de Silent Hill). «Al final, solo lamentamos lo que no hemos hecho». (Taric de “League of Legends”)

Artículo redactado en colaboración con Alejandro Sancha, Psicólogo del equipo de Cedeca