Para los que no se nos dan bien las palabras, tenemos la Musicoterapia aplicada

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Comencemos por definir qué es la musicoterapia aplicada. Es el empleo de la música y sus elementos (ritmo, melodía, armonía, volumen, timbre, altura, silencio) para promover y facilitar la comunicación, las relaciones, el aprendizaje, el movimiento y la expresión satisfaciendo las necesidades físicas, emocionales, psicológicas, sociales y cognitivas.

Su objetivo consiste en: potenciar y/o restaurar las funciones de la persona para que pueda lograr una mejor integración intra e inter personal y, en consecuencia, una mejor calidad de vida.

IMPORTANTE: la musicoterapia debe ser impartida por una persona cualificada, avalada con una titulación.

Musicoterapia aplicada al TEA

El TEA o Trastorno del Espectro Autista es un trastorno de origen neurobiológico que afecta a la configuración del sistema nervioso y al funcionamiento cerebral, dando lugar a dificultades en dos áreas principalmente: la comunicación (verbal y no verbal) e interacción social, y la flexibilidad del pensamiento y de la conducta.

No hay dos personas con TEA iguales, puesto que dependerá de su propio desarrollo personal y del apoyo que pueda tener, así como de si presenta o no discapacidad intelectual asociada, además de su nivel de desarrollo del lenguaje. La persona con este tipo de trastorno no lleva asociado ningún rasgo físico diferenciador y acompaña a la persona a lo largo de toda su vida, aunque sus manifestaciones y necesidades cambian en función de las distintas etapas del desarrollo y de las experiencias adquiridas.

¿Por qué es eficaz abordar el TEA desde la Musicoterapia?

Porque como para cualquier Trastorno del Neurodesarrollo, se necesita un abordaje integral orientado a facilitar los apoyos individualizados, especializados y basados en la evidencia más adecuados para mejorar la calidad de vida de cada persona.

Porque la música conecta, valida, refuerza y comprende a cada persona en su individualidad, es decir, cada persona puede sentirse identificada con una música determinada, experimentar diferentes emociones asociadas a diferentes estilos de música, así como cambiar su estado fisiológico en relación a la música.

Porque la dificultad a la hora de comunicarse genera frustración e incomprensión y es mediante la aplicación de la música como pueden describir, desarrollar y expresar sus estados emocionales, así como favorecer el desarrollo de sus habilidades sociales.

Porque la musicoterapia es efectiva, lúdica, dinámica, creativa y llama la atención. Como consecuencia de ello, se potencia la motivación por el aprendizaje, empleando la propia música como vehículo de comunicación.

¿Cómo aplicamos la musicoterapia en Cedeca?

Desde expresar la ira a través de los tambores, pasando por validar su tristeza con una melodía en tonos menores, hasta fomentar una activación con composiciones mas “alegres”. Todo ello depende de cada persona, individual y única, en la que la musicoterapia se adapta a sus necesidades y emociones, siendo la propia persona quien sugiere el ritmo de la sesión.

En relación a la comunicación verbal, podemos apoyar, facilitar o mejorar la misma con un complemento musical: desde una terapia tonal, que consiste en acompañar con música y ritmo aquello que el paciente quiera expresar, pasando por el empleo de percusión corporal acompañada de sílabas verbales para completar palabras o frases, e incluso representar las diferentes acciones que existen mediante pictogramas y música, para que el paciente pueda relacionarlas y que resulte más fácil identificarlas en un futuro.

También podemos acompañar una improvisación musical dirigida por el paciente y poco a poco ir invirtiendo los roles para que él sea quien acompañe al musicoterapeuta. Tocar y crear música de este modo, proporciona un sentimiento de compenetración, de aceptación y de pertenencia.

Los padres podemos seguir reforzando en casa lo que se trabaje en la sesión de musicoterapia

Por supuesto que sí. Diferentes herramientas musicales pueden adaptarse al día a día y lo más importante, pueden realizarse en casa con la familia, en sociedad, con los amigos o en diferentes ambientes, procurando que siempre estén alineados con los objetivos que se persiguen desde la musicoterapia:

  • Colaborar en su proceso de conexión con el mundo que le rodea.
  • Favorecer la relación con la familia y con otras personas.
  • Estimular un desarrollo lo más armónico posible, instaurando nuevas formas de expresión de las emociones, comunicación y movimiento.
  • Desarrollar y afianzar la motricidad gruesa.
  • Conseguir un mejor desarrollo neuromotor mediante juegos funcionales.
  • Estimular de manera general y según la problemática particular, aspectos del desarrollo como la comunicación, las destrezas para establecer relaciones sociales o el lenguaje expresivo-receptivo.
  • Estructurar adecuadamente la sensorialidad en su esquema corporal.
  • Desarrollar la agudeza de los sentidos: óptico -visual-auditivo-gustativo-olfativo.
  • Estimular el diálogo rítmico del menor con su entorno.
  • Favorecer conductas de autodeterminación y creatividad.

«La música es un puente, un lugar de encuentro entre dos personas» Priestley.

Artículo redactado en colaboración con Susana Fernández de Gamboa, Musicoterapeuta del Equipo de Cedeca.