La PsicoVigilancia de la salud de los profesionales sanitarios ya no es una opción durante el desconfinamiento

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Los profesionales sanitarios, en esta ocasión nos vamos a dirigir a médicos y enfermer@s, lleváis trabajando a destajo desde que se declaró el estado de alarma debido a la pandemia, atendiendo a los pacientes afectados en la medida de vuestras posibilidades, adaptándoos a los recursos disponibles, superando obstáculos, asumiendo riesgos, afrontando temores, padeciendo las consecuencias y, todo ello, al margen de vuestras especialidades, lugar de trabajo habitual y vuestras consultas (pediatría, cirujía, oftalmología, digestivo, atención primaria…).

Lleváis más de un mes sometidos a una sobrecarga de trabajo, a jornadas interminables, a un desgaste emocional y a un estado de estrés constante que probablemente os esté pasando factura psicológicamente, aunque en ocasiones no seáis conscientes de ello.

La misión del profesional sanitario es muy vocacional y por lo general, no os consideráis “héroes”, sino que lo que os decís es que “sólo hacemos nuestro trabajo, hacemos lo que hay que hacer”. Sin embargo, toda la población hemos aplaudido desde el primer día la predisposición y la entrega con la que os habéis puesto al servicio de la salud de todos, al margen de vuestras especialidades y afrontando estados de confusión o duda, investigando, estudiando, preguntando al internista y superando dificultades personales o familiares. Habéis velado ante todo por la salud y el bienestar de los pacientes afectados por el coronavirus, habéis mantenido informados a los familiares, habéis compartido vuestros conocimientos entre compañeros en beneficio del paciente y el avance de la salud, etc.

Sin embargo, aunque vuestra responsabilidad reside en el cuidado del otro y bajo casi cualquier condición, en términos generales es posible que no hayáis tenido suficientemente en cuenta la importancia de cuidar de vuestra propia salud psicológica y vuestro bienestar emocional, para el desempeño eficaz de vuestra profesión. Durante todo el estado de alarma, habéis permanecido informados, habéis transmitido la información oportuna, habéis dado mensajes de tranquilidad y esperanza, aunque también de pérdida, dolor y sufrimiento… pero ¿quién ha cuidado de vosotros para reducir el impacto emocional y el estrés por todo lo que estabais viviendo? ¿quiénes conocíais y habéis adoptado medidas de autoprotección psicológica? ¿quiénes conocíais y habéis acudido a los servicios gratuitos de apoyo psicológico online para sanitarios que se han puesto a vuestra disposición desde el Colegio Oficial de Psicólogos y desde entidades privadas? ¿quiénes “os habéis permitido” compartir vuestros sentimientos (miedo, frustración, pena, impotencia, incertidumbre, culpa, indefensión…) con compañeros de trabajo o con familiares? La respuesta es una incógnita, pero probablemente pocos de vosotros porque… no tenéis costumbre?, porque os hace sentir más vulnerables?, porque no queréis hacer sufrir al otro por vuestros sentimientos y preocupaciones?, porque os vais a sentir desbordados emocionalmente y no vais a parar de llorar?, porque tenéis miedos como todo el mundo pero nadie lo tiene que notar porque sois el médico, el enfermero o la enfermera?, porque nadie me puede ayudar?, etc.

Por este motivo, la PsicoVigilancia de la salud de los profesionales sanitarios e instarles a adoptar medidas de autoprotección psicológica durante la etapa de desconfinamiento NO debería ser una opción y convertirse en una tarea de TODOS, puesto que vosotros sois los encargados de velar por la salud de la población que acude a vuestras consultas o a los distintos servicios hospitalarios, al margen de vuestras especialidades.

Al profesional sanitario, te seguimos necesitando al «pie del cañón» también durante el desconfinamiento, los aplausos son muy importantes pero en este momento no van a tener el «papel reparador» frente al impacto emocional que llevas sufriendo todo este tiempo de atrás… Descansa, cuídate, toma medidas de autoprotección psicológica o pide apoyo profesional si lo necesitas, porque nadie puede hacerlo por ti.